Arquimesa o escritorio mudéjar en madera de nogal con taracea de hueso. Técnica decorativa del "Pinyonet" o grano de arroz. Manufactura aragonesa turolense. Torrellas. Siglo XVI.
32 x 48 x 29,5 cm.
Magnífico ejemplar de mobiliario mudéjar aragonés. Estructuralmente, presenta dos puertas abatibles y un cuerpo interior dividido en tres secciones, siendo la primera un receptáculo único sin tapa, mientras que las dos últimas alojan cajones: la central, dividida en dos y la inferior compuesta por un único cajón.
Conserva todos sus herrajes originales: bisagras, asas y la cerradura, que se mantiene completa pero ha perdido su embellecedor, la bocallave.
Como es habitual en los ejemplares de mayor categoría, nuestra arquimesa está totalmente cuajada de decoración de "Pinyonet".
La parte frontal del mueble presenta una ornamentación con un diseño muy arquitectónico que, a nuestro modo de ver, crea una sensación de profundidad en dos planos. En el segundo plano, una balaustrada con dos grandes arcadas decoradas en su interior con una cenefa de motivos geométricos, que rematan en ambos lados con una especie de fuente florero a cada extremo, todo ello sostenido por unas ánforas haciendo la función de columnas, rematadas por una granada a cada lado.
Se sobreponen, en primer plano, a este paisaje dos jarrones de sección cuadrada que presiden la decoración. De ellos sobresalen nueve flores en su máximo esplendor y dos laterales que parecen marchitar hacia su maceta, con el ánimo de crear movimiento para, con este formato, conjugar mejor sus formas con las ánforas que tienen a cada lado, previamente mencionadas. Una versión simplificada y con algunas variantes de esta decoración la encontramos en el interior de la tapa superior.
Los laterales presentan círculos concéntricos con guirnaldas sinuosas. Siguiendo el mismo patrón, encontramos una decoración más rica y elaborada en el interior de la tapa frontal. Debemos precisar que esta presenta antiguas manchas, quizá de tinta, por el uso de escritorio que tenía la tapa.
Por último, la decoración de los cajones presenta elementos que ya han inundado de belleza la parte externa de la arquimesa, como granadas, estrellas de ocho puntas típicas del estilo mudéjar, flores y guirnaldas sinuosas.
De reciente publicación, 2023, en "Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia", es muy interesante leer el artículo de Mª Isabel Álvaro Zamora "El mobiliario en las casas zaragozanas del siglo XVI. Léxico, funcionalidad, ornato y prestigio", pues como dice en su introducción "se estudia el mobiliario existente en las casas zaragozanas del siglo XVI, de variada clase social y distinta posición económica[,] a partir de la documentación inédita procedente del archivo de protocolos notariales de Zaragoza (que incluye, sobre todo, inventarios, además de particiones de bienes, ventas, testamentos, capitulaciones matrimoniales, embargos y contratos de obra)".
Por ser de interés específico para la pieza que aquí presentamos, reproducimos un extracto del apartado 2.7. dedicado al "Escritorio, Escribanía, Arquimesa", incluído en el apartado de "Muebles de guardar y exhibir" que, como indica su autora, agrupa a "todos aquellos muebles cuya función principal fue la de conservar en su interior o exterior uno o más tipos de enseres, con la intención de preservarlos, aunque algunos, por su material, forma y revestimiento, pudieran ser por sí mismos objetos decorativos". Tal sería el caso de nuestro escritorio.
Explica Álvaro Zamora que "la documentación zaragozana consultada nos muestra que eran propiedad casi exclusiva de las clases más pudientes. Así, encontramos arquimesas en la sala de las casas de varios infanzones mercaderes. Como ejemplo, la «arquimesa de pino con su cerraja y llave» que poseía Joan de Palomar, con los «libros del negocio, tijeras de estudio, un tintero de plomo y un echapolvos»; las «de nogal con su pie», que tenían tanto Miguel Piquer como Miguel de Portas, con documentos de su oficio, el primero, y numerosos albaranes, dinero en metálico, algunas joyas y piezas de plata, un espejo, un libro de rezar y hasta un limpiadientes de oro, el segundo, el cual contaba además con «dos escribanías con dotze cuchillos y unas tijeras». También las había en el estudio de algunos notarios, como Francisco Tobeña, que tenía «un escritorio grande de pino con su cubierta de paño colorado» (ensayalado). Y, excepcionalmente, encontramos otra en la casa de dos moriscos bien situados de Villafeliche (Zaragoza), en 1609, un año antes de su expulsión. [...]
Sin embargo, los ejemplares más refinados y caros, eran propiedad de nobles, tales como el II conde Sástago o el IV duque de Villahermosa. Del primero, se consignaron dos arquimesas en el estudio de su casa de Pina de Ebro, una «en la que ay dos calaxes grandes llenos descripturas», y otra «de nogal labrada de taracea», con documentos de las posesiones y linaje condal guardados en sus «caxones» y «calaixes», y útiles para escribir («tinteros de plata y de plomo, cortaplumas, polvera de plata y salbadera de lata»). El segundo poseía «dos escritorios pequeños de madera llana», «un escritorillo labrado de taracea cubierto de cuero negro con ocho cajones», otro «con ocho cajones dentro y cubierto de terciopelo carmesí con la clavazón dorada» y otro más «de taracea de maço con ocho cajones», así como «una arquimesa cubierta de terciopelo verde con la clavazón dorada y seis cajones» y otra «de taracea con dos cajones», muebles presumiblemente españoles que se unían a otros alemanes, como «un escritorillo de madera de Alemania con cinco calajes», «una arquimesa de taracea de Alemania con la guarnición sobredorada con diez cajones» y otra, «de madera de Alemania con siete cajones y la clavazón dorada con seis pedazos de argollas de cristal labradas» Es decir, las clases altas atesoraban las mejores piezas como objetos de lujo que exhibían y les prestigiaban, desde los ejemplares de taracea de Torrellas a las piezas encoradas y ensayaladas con los mejores cueros y telas, o las muy apreciadas alemanas, llegadas sobre todo de Ausburgo."
Este lote procede de importación, por lo que tiene el permiso de exportación del Ministerio de Cultura garantizado.
Bibliografía de referencia:
- Álvaro Zamora, Mª Isabel. (2023). "El mobiliario en las casas zaragozanas del siglo XVI. Léxico, funcionalidad, ornato y prestigio" en "Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia", 23 (2), 629-659. ULPGC. https://doi.org/10.51349/veg.2023.2.04