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Jacques de l'Ange o el Monogramista JAD (Amberes, activo entre 1621 – 1650)
Jacques de l'Ange o el Monogramista JAD (Amberes, activo entre 1621 – 1650)
Jacques de l'Ange o el Monogramista JAD (Amberes, activo entre 1621 – 1650)
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LOTE 52

Jacques de l'Ange o el Monogramista JAD (Amberes, activo entre 1621 – 1650)

Estimación
6.000 € / 12.000 €

Remate: 6.000 €

Jacques de l'Ange o el Monogramista JAD (Amberes, activo entre 1621 – 1650)

"La crucifixión de San Pedro"

Óleo sobre cobre. Circa 1630 - 1650.

65 x 51 cm. 

 

Con mucha carga dramática, en un fondo de colores asalmonados que parecen suavizar la tensión de la escena, se representa el pasaje de la crucifixión de San Pedro, rodeado de dignatarios o jueces, soldados y asistentes, en el momento en el que se eleva la cruz invertida utilizada para su martirio.

En una ambientación paisajística, cerca de un árbol centenario torcido, nuestra mirada se dirige a la derecha, donde destaca un joven soldado romano muy contorsionado al tensar la cuerda que alza esa cruz, vestido de carmesí, preanunciando el martirio del apóstol.  A la izquierda los presentes que contemplan en primera fila, un anciano y un niño inquieto con su madre.

Jacques de L’ Ange, conocedor del trabajo de Rubens por su participación directa en su taller, deja caer en esta obra su clara influencia: la representación del caballo blanco semejante a los pintados por el maestro (por ejemplo, el del retrato del Duque de Lerma a caballo); la figura tensionada del soldado a la derecha que engrandece su volumen por el color rojo que lo viste; las anatomías o el color de las carnaciones; o el mismo uso del bosquejo, etc...

También se ve la influencia de Caravaggio y sus sucesores en el uso del juego de luces, el naturalismo y la expresividad de las figuras, especialmente la de San Pedro.

Fueron los caravaggistas los que pintaron mucho esta escena, por su potencia compositiva, su capacidad para representar cuerpos en escorzo, claroscuros intensos y teatralidad, elementos que aparecen con un notable dominio.

El autor de esta obra ha sido uno de los redescubrimientos más notables de la historiografía de la pintura flamenca del siglo XVII.   Durante años sus trabajos fueron atribuidos a otros, entre ellos Honthorst, Sandrart o incluso Rubens, hasta que, en 1994, el historiador Bernhard Schnackenburg identificó su monograma en una obra capital (Sagrada Familia, Noordbrabnts Museum) que permitió restituirlo al lugar de grandes caravaggistas.

Formado en Amberes, también su obra se identifica con la elegancia Retratística de Van Dyck y el realismo de Jordaens, integrándolos en su mundo pictórico propio.

Demuestra también un conocimiento de la pintura italiana, desde su viaje a Nápoles en 1640, que se nota en su tratamiento muy teatral de la luz, en la preferencia por escenas nocturnas y en la construcción volumétrica de las figuras. 

Un cobre lleno de un color cálido y vibrante, dominado por dorados y ocres y algún rojo intenso y rosado, que acentúan la teatralidad de la escena, con otros colores más fríos como el celeste gris y el verdoso que le aportan profundidad; las figuras presentes son muy humanas y de gran elegancia con rostros de rasgos delicados y ojos almendrados; y las pinceladas son sueltas y virtuosas, haciéndola muy atractiva, manteniendo el equilibrio entre teatralidad y espiritualidad.

La obra de este autor se encuentra representada en museos de referencia y es objeto de creciente atención académica y coleccionista, además de representar uno de los episodios más fascinantes de la circulación de estilos entre Flandes e Italia en el siglo XVII.