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Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)
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Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)

LOTE 34

Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)

Estimación
10.000 € / 15.000 €

Remate: 10.000 €

Atribuido a Miguel Cabrera (Antequera de Oaxaca, México, 1715 / 1720 - México, 1768)

"La Divina Pastora"

Óleo sobre tela.

92 x 74 cm.

 

Nuestra pintura parece haber sido acortada ligeramente para ser adaptada a un marco del siglo XIX. Quizás la firma del pintor estuviera en el margen inferior que no se conserva, o estuviera dañado y por eso el ajuste de medidas.

En nuestra opinión la comparación con otras Divinas Pastoras firmadas por Cabrera no dejan duda sobre su autoría. Tiene, por ejemplo, un parecido sobrecogedor con la realizada sobre cobre por Miguel Cabrera, que se conserva en Los Angeles County Museum of Art, Los Angeles (inv. M.2008.31). La curadora Ilona Katzew explica lo siguiente en la web del LACMA: "La advocación de la Divina Pastora se originó en Sevilla en 1703 y rápidamente se difundió por Hispanoamérica. Después de que el fraile capuchino Isidoro de Sevilla (1622–1750) tuvo una visión de la Virgen, encargó una pintura dando instrucciones precisas al artista: María, vestida con una túnica roja, manto azul y sombrero de pastora, debía estar sentada sobre una roca alimentando con rosas a su rebaño, mientras una oveja descarriada, atrapada por el Diablo, sería salvada por San Miguel. Coincidiendo con la creciente popularidad del culto en México, Miguel Cabrera creó varias versiones, tanto grandes como pequeñas".

 

Cabrera es considerado el máximo exponente de la pintura virreinal novohispana del siglo XVIII, con una producción que el Dallas Museum of Art define como "legendaria: se han documentado más de 309 obras de su gran estudio".
Miguel Mateo Maldonado y Cabrera nació el 27 de febrero de 1695 en Antequera, actual ciudad de Oaxaca, México, dato conocido por el testamento del pintor en 1768.
Fue hijo de padres desconocidos y ahijado de una pareja de mulatos. Se trasladó a la Ciudad de México en 1719, donde inició su preparación artística, pasando por el taller de Juan Correa en la capital del Virreinato.
Cabrera pintó retablos en la iglesia jesuita de Tepotzotlán, Estado de México, en la iglesia de Santa Prisca en Taxco, Guerrero y en las catedrales de la ciudad de México y Puebla.
Cabrera no sólo era pintor, sino que participó también en el intento de fundar una academia de Artes en 1753 y en 1756 se consagró como un intelectual, no sólo como artista, ya que publicó una narración sobre la imagen de la Virgen de Guadalupe en 1756 titulada "Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas del arte de la pintura", una narración sobre la imagen de la Virgen Guadalupe en la imprenta del colegio jesuita de San Ildefonso.
Su producción incluye además de la pintura de caballete, diseño de retablos, obras de gran formato, así como pequeñas obras en cobre y escudos de monja. La pintura religiosa de Cabrera produce figuras de notable belleza, una belleza entendida bajo los supuestos ideológicos de la devoción propia de la época. Es un arte refinado que posee una riqueza cromática bien dispuesta, se sostiene por un gran trabajo de composición y no menos importante, un dibujo sutil y expresivo.
De todos los pintores de esa época, Cabrera fue el de mayor personalidad; el tratamiento convencional en sus figuras fue sin duda la base de su manera de pintar, pues colocaba en sus cuadros modelos que no eran ideales, sino que correspondían a personas que el artista conocía y trataba, como cuando incorporaba en algunos cuadros, retratos de donadores o de los llamados “prelados” pues tenía la necesidad de observar directamente y copiar de la naturaleza. Fue nombrado pintor de cámara del arzobispo Manuel Rubio y Salinas, quien le encargó estudiar y pintar la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, reproduciendo el ayate. La imagen fue enviada al papa Benedicto XIV, de quien obtuvo el máximo reconocimiento como pintor guadalupano. Entre los retratos que realizó, destacan el realizado a Sor Juana Inés de la Cruz, resguardado en el Museo Nacional de Historia, y el de Juan de Palafox y Mendoza, ubicado en el Museo de Arte Colonial de Morelia, Michoacán, México.
Fue también pintor de la Compañía de Jesús, para cuyas iglesias realizó numerosas obras.
En 1753 fue nombrado presidente vitalicio de la Academia de San Carlos.

Su obra se conserva en muchas iglesias y conventos de México. Dos de sus imágenes de la Virgen de Guadalupe se encuentran en el Museo de Vaticano. Otra, realizada en 1756, para el templo de San Francisco Javier, se conserva en el Museo Nacional del Virreinato.

El Museum of Art de Dallas, conserva una Santa Gertrudis La Magna de Miguel Cabrera y otra representación de la Santa, también de Cabrera y datada en 1768, forma parte de la colección del Museo José Luis Bello y Zetina de Puebla, México.

Asimismo, destacamos una importante serie de las pinturas de Castas de 1763 que se conserva en la colección del Museo de América en Madrid. En ellas se representan a las familias, padre, madre e hijo de las diversas castas y estratos sociales, en situaciones de la vida cotidiana.

 

Bibliografía de referencia:

- Museo Andrés Blaisten. (s.f.). "Miguel Cabrera, 1695-1768". https://museoblaisten.com/Artista/79/Miguel-Cabrera

- Los Angeles County Museum of Art. (s.f.). "The Divine Shepherdess (La Divina Pastora)". https://collections.lacma.org/node/215553